de vuelta a generar

Después de una semana de mucho fútbol (en cuanto tema de conversación) y poco jugar a la pelota (por lo visto en la cancha), es tiempo de volver a la propuesta kairótica original.

Dice la wiki: 

Autenticación[1] o autentificación[2] es el acto de establecimiento o confirmación de algo (o alguien) como auténtico, es decir que reclama hecho por, o sobre la cosa son verdadero. La autenticación de un objeto puede significar (pensar) la confirmación de su procedencia, mientras que la autenticación de una persona a menudo consiste en verificar su identidad. La autenticación depende de uno o varios factores.

¿Qué identidad es la verificada en la persona?¿Qué es la identidad?

De nuevo la wiki:

La identidad es la distinción de cualquier tipo entre cualquier persona, animal o cosa y sus semejantes. Se refiere al ente que existe como idéntico a sí mismo en el tiempo y el espacio, una noción del “ser en sí”.

En el mundo (objetivo) -entre paréntisis vía Maturana-; el mundo que el Hombre debe nombrar ya que no tiene poder semantizante. En ese ámbito es donde se autentican objetos vía discusiones, interpretaciones, lucha de poder, etc. La noción de lo que algo es es discutida. Ese algo no dice nada si no dicen por él.

Es el mundo que emerge de la relación Yo-ELLO. Mundo que es distinto del YO-TU.

Es en el último donde la identidad, la noción del si-mismo que puede devenir auténtica, es intranferible. Nadie dice por Otro, nadie produce sentido por Otro. Puede haber sentidos de la otredad en uno, pero siempre hay un permiso inicial, digamosle libre albedrío. La alienación es la identidad no auténtica ni en proceso de autenticación.

La modernidad es una época de masas normalizadas, grandes verdades y la emergencia de la noción de la muerte de dios. La validez del acordar, la convicción de que no hay verdades absolutas y que el vínculo del poder-saber con el nombrar es traidor innombrable impune caótico complejo.

El punto es que la posmodernidad es, precisamente, una época de sentidos líquidos. Lo interesante es que lo posmoderno ya empezó a terminar.

Pretender nombrar el yo del otro es una ilusión. Nadie nombra por mí, y yo no nombro por nadie.

De ahi el título del posteo. De algún modo la generación de autenticidad es un volver y un generar.

  • Volver en tanto postula una búsqueda reflexiva de sentido auténtico.
  • Generar en tanto la construcción de sentido es un devenir.

Es una cuestión evolutiva, ya no biológica sino cultural. Sobrevive el apto, y vive el que se adapta (se hace apto). Adaptarnos ya no a lo que queremos sino lo que podemos ser.

En definitiva, que la selección vuelva a tener sentido y genere el fútbol suficiente para no secuestrarnos el mundial.

Generación M

Mi generación quiere romper con ustedes.

A diario, veo una brecha cada vez mayor en la forma en que ustedes y nosotros entendemos el mundo – y lo que queremos de él. Creo que tenemos diferencias irreconciliables.

Ustedes quieren negocios grandes, gordos, hedonistas. Nosotros los queremos pequeños, responsables, sensibles y que el comercio sea micro-escala .

Ustedes convirtieron a la política en una mala palabra. Nosotros queremos una democracia auténtica y profunda, en todo lugar.

Ustedes idolatraron el fundamentalismo financiero. Nosotros queremos una economía que tenga sentido para la gente, no solamente bancos enriqueciéndose.

Ustedes querían crear valor sólo para los accionistas, construido por los CEOs de tipo duro y controladores. Nosotros queremos valor real, construido por (y para) la gente con carácter, dignidad y coraje.

Ustedes querían una mano invisible que se transformara en una mano digital. Los mercados de hoy son aquellos en los que la mayoría de las transacciones se realizan en forma literalmente robotizada. Nosotros queremos apretones de manos visibles: para confiar y que confíen en nosotros.

Ustedes desearon crecer lo más rápido posible. Nosotros queremos frenar el crecimiento, de manera de hacerlo cada vez mejor.

A ustedes nos les importaba un comino las comunidades a las que se dirigían o que la vida se degradara. Nosotros queremos que la marea eleve a todos los botes que están sobre el mar.

Ustedes querían una vida ostentosa: McMansioness, McHummers, and McFood. Nosotros queremos una vida humanizada.

Ustedes deseaban la expansión de los barrios cerrados anti-comunitarios. Nosotros queremos una sociedad asentada en una autentica comunidad abierta.

Usted deseaban más dinero, crédito, y apalancamiento, para consumir desaforada y vorazmente. Nosotros queremos ser grandes en hacer las cosas que importan.

Ustedes sacrificaron el sentido por el materialismo: se agotaron las mismas cosas que nos hicieron grandes y transformaron en baratijas triviales, porquerías inservibles, y gadgets insustanciales. Nosotros no estamos en venta: estamos aprendiendo para recuperar y aprender una vez más a hacer aquello que tiene significado.

Hay una falla tectónica en el actual horizonte social, político y económico. Odio las etiquetas pero para fijar ideas emplearé una imperfecta: La Generación “M”

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Crisis Auténtica

La auténticidad bien podría ser un eje que no estamos viendo en la crisis contextual. Las claves conversadas giran en torno al no saber qué hacer ni cómo hacerlo. Tal vez todo pase por una dimensión más profunda y original, ¿qué Ser ser para ser poscrisis?

Lo auténtico agrega valor en un aspecto que trasciende lo económico: el sentido. Sentido en su aspecto más básico. Somos auténticos cuando el sentido de lo que hacemos y somos está en nosotros como individuos únicos y particulares, con efectos y defectos que  nos distinguen de y en el mundo.

Cuando el hacer tiene sentido ya no importa lo hecho. Lo hacemos porque tiene sentido. Esto es más grande que lo económico. Más profundo que recetas colectivas.

¿Estamos en una crisis social? ¿o estamos en crisis con nosotros mismos? ¿la vida de quienes tiene sentido? ¿buscamos sentido en los actos o que nos paguen por ellos?

Cuando lo auténtico emerge ya dejan de importar aspectos contextuales para enfocarnos en nuestro texto. Texto es lo que proponemos, proyectamos en el mundo. ¿Qué texto estamos siendo? ¿Te hace sentido?

Un texto propio es un para qué entusiasta. El hacer tiene sentido y entusiasma el recorrido. Problemas, esfuerzos y debilidades se resignifican y abren la chance de contar una historia (nuestra historia) donde el protagonista cambia el mundo (su mundo).

La auténticidad genera producción y sustentabilidad. Lo hace porque precisa producir algo que invente el sentido elegido. Y se sostiene porque sigue dando sentido; y si deja de sostenerse será, tan solo, por no tener para qué hacerlo. Y eso será responsable. Y cambiarán algunas cosas sin cambiar tanto.

La auténticidad no está en el pasado. No es una identidad perdida. Si lo estuviera ya lo hubieramos sido. Tampoco está en el futuro. Esto cual implicaría que hoy estamos verdes inmaduros,  como para ser lo que podemos ser.

La auténticidad es presente. Siempre presente. Es la voz que nos dice qué camino, qué acción de todas las posibles (a cada momento) nos distingue del resto; es salir de la masa social para devenir únicos.

Cuidado, no hablamos de separarse de la masa, sino de distinguirse en ella.

El valor de la auténticidad es absoluto. Lo es porque vale para nosotros, para cada uno. Un valor absoluto no entra en crisis. Es siempre elección, diseño y resignificación propia.