Panem et Circenses

Ernesto Cherquis Bialo reconoce en una entrevista radial que ‘el que pone la torta quiere el negocio’, en referencia a la reestructuración del fútbol argentino.

Pregunta obligada: ¿qué pasaría si después del descenso de River la AFA rediseña el torneo de Primera y la B Nacional de modo que garantice el retorno del grande a Primera? ¿qué pasaría si lo explicara diciendo que ‘el que pone la torta quiere el negocio’  y esa torta fuera puesta por Clarín? Es decir, ¿qué pasaría si sacamos el gobierno y ponemos a ‘la corpo’ en su lugar?

Se puede comprender una conducta de este tipo por parte del Grupo Clarín. Un River en primera a priori vende más que uno en el ascenso. Afirmación discutible, los entendidos de fútbol pueden comprender el atractivo de ver a River en la B. Se puede suponer que en primera genera más ingresos, pero no que deje de ser rentable.

Clarín estaría tras la plata. Ejerciendo sus influencias por el interés económico de unos pocos. Se puede  entender esta lógica. El quiero lo tendría siempre la AFA, consciente que el fútbol es un producto único y la TV siempre lo va a comercializar.

El Estado no tiene intereses económicos en juego. El fútbol no se comercializa a terceros. No genera ganancias. El tiempo de aire lo ocupa publicidad oficial. Más allá del dinero, ¿qué interés puede tener el Estado como para poner esa torta? Todas las respuestas posibles pendulan fuera de la ética y rozan lo ilegal.

Presidentes de suficientes clubes reconocen la presión del gobierno para realizar estos cambios. 1200 millones de pesos están en juego. Más plata de la que se obtendría vendiendo los derechos a un privado. El ‘saqueo’ que hizo Clarín pagando poco devino en perversión de quien paga de más y goza del someter.