La (im) postura del artista…

…q aboga por causas y luchas sin empatizar con actores ni comprender la importancia de las genealogías de los conflictos; que se queda en la observación de lo que no le gusta, y siente el mandato de ‘señalar lo que está mal’ (doble mandato: señalar y adjetivar); que usa el lugar del arte para moralizar el mundo; que pretende una transitiva entre sus textos-música-loquesea y su eje axiológico; que alimenta un ego con aspiraciones éticas nobles con modos obsoletos y contradictorios.

El mundo, como la vida, es más complejo de lo que parece. Si la justicia es un orden ideal en nuestro imaginario entonces no es posible aceptar instituciones, no es posible convivir. El problema es que no hay salida humana al problema del vivir con otros. Estamos condenados a la existencia en sociedad.

¿El arte no es una sublimación a este escenario acaso?

El compromiso social está en quienes cambian el asco ante el otro por arte para todos.