Aprendizaje: Angustias y Entusiasmos


La angustia puede ser explicada de muchos modos. Me quedo con el abordaje filosófico de considerar que es la expresión de un vínculo con la nada. La sensación de que eso es lo que hay,  y ni me gusta ni puedo actuar para su transformación. Y si me muriera hoy, es lo que dejaría en el mundo, y peor aún, lo que dejaría de ser (es decir, lo último que fui).

En el ámbito educativo la angustia es la contracara del entusiasmo. Cuando la propuesta de aprendizaje es impuesta no se hace más que ofrecer a un alumno (en pleno proceso de iluminación, pero jamás a iluminar por el educador) la experiencia de la imposición de facto.

Una consigna de aprendizaje enrola, no enrola o es indiferente. La primera incluye al estudiante en la acción, la segunda lo niega, la última lo olvida.

La educación clásica religiosa negó; la moderna le fue irrelevante. Es ahora que resulta necesario que lo nuevo se distinga. Ese modelo de aprendizaje ya está siendo, aunque todavía se lo vincula al futuro más que a presentes..

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